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Artículos2026-09-11 · 3 min de lectura

Fase 2: qué ocurre cuando se acaba la curva

Toda explicación de este protocolo empieza por una curva. La curva se acaba. Lo que la sustituye es otro mecanismo, con otras propiedades, y conviene entenderlo antes de necesitarlo.

Dónde termina la curva

En la Fase 1 el coste de entrada depende de una sola cosa: cuántos tokens se han creado alguna vez. El contrato calcula un precio a partir de esa cuenta siguiendo una curva publicada, que va de 0,001 $ a 200 $ a lo largo de los primeros cien millones de tokens. Nada más la mueve: ni el tiempo, ni la demanda, ni el precio de mercado. Acuñe mil tokens hoy y el precio se moverá exactamente lo que mueven mil tokens, tanto si ocurre en una hora como a lo largo de un año.

De ahí se sigue algo que suele pasarse por alto: en la Fase 1 una posición abierta hace cinco años habría costado lo mismo que una abierta cinco minutos antes, si entre medias nadie acuñó. El reloj no hace nada. La Fase 1 cobra por la aglomeración, no por la espera.

Qué la sustituye

En la Fase 2 la cuenta deja de importar y el reloj empieza a correr. El contrato guarda una tasa de crecimiento y la aplica de forma continua —recalculada cada segundo, no a saltos diarios o semanales—. La tasa sale de una escalera fija, del 5,6 por ciento anual abajo al 161,8 arriba, y lo que la gobernanza mueve es la tasa, no el precio.

La continuidad es una decisión de diseño con motivo. Una tasa que saltara una vez al día crearía, justo antes de cada salto, un momento en que entrar sale más barato que un segundo después, y ese momento atraería una carrera. El crecimiento por segundo no tiene ese momento: nunca hay un plazo que ganar.

Quién decide cuándo

El final de la Fase 1 no es una fecha del calendario. Lo fija una votación de los titulares, igual que los demás parámetros que el contrato somete a voto. Mientras esa votación no salga adelante, rige la curva, tarde lo que tarde en agotarse.

La tasa de la Fase 2 se fija igual, con un añadido: una regla del contrato, llamada regulador, puede moverla un peldaño de la escalera por ciclo —unos cuarenta y un días— cuando la entrada de colateral en nuevas posiciones se sale de su variación habitual. El regulador no tiene opinión ni discrecionalidad: mira un número y prueba un peldaño. Los titulares pueden desconectarlo y fijar la tasa solo por votación.

Qué cambia para usted

Si tiene una posición, lo que cambia es lo que hace el paso del tiempo. En la Fase 1 esperar es gratis en el sentido que aquí importa: el coste de entrada no se mueve mientras otros no acuñen. En la Fase 2 se mueve igualmente, cada segundo, acuñe alguien o no. La distancia entre su precio de entrada y el coste de entrada actual se ensancha por reloj.

Si está pensando en entrar, lo que cambia es lo que compra. En la Fase 1 compra un sitio en una cola cuyo precio sube a medida que la cola crece. En la Fase 2 compra a un precio que mañana será más alto haga lo que haga cualquier otro, lo cual es más previsible para planificar y también más estricto.

Qué no cambia

Todo lo que le protege queda intacto. El rescate de una posición devuelve el colateral íntegro en cualquier momento, en ambas fases. El respaldo por token se calcula igual. El nivel de protección, el umbral y el margen funcionan idénticamente. El corredor sigue teniendo los mismos dos límites: el respaldo abajo y el coste de entrada arriba.

Tampoco cambia la dirección. El coste de entrada no baja en ninguna de las dos fases: esa es la propiedad que da nombre a toda la clase. La Fase 2 cambia lo que lo empuja hacia arriba, no si sube. Y, como siempre, nada de esto dice nada del precio de mercado, que está entre los dos límites y puede moverse en cualquier dirección.

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